viernes, 10 de abril de 2015

Mi primera nariz, ...


Estos últimos tres días han sido intensos, emocionantes e inspiradores. Las sensaciones y reflexiones que saqué el primer día han sido como un hilo conductor que ha terminado en un perfecto lazo el último día.

Sin olvidar que, como cualquier buen médico, hay que aprender a encontrar respuestas sólo con tocar y mirar, hoy me he olvidado de todo. He olvidado que era estudiante, mis responsabilidades, mi supuesta futura profesión; he olvidado mis objetivos, prejuicios y conocimientos previos del mundo que todos conocemos.
Hoy he vuelto a aprender. A aprender a tocar, a sentir, a recuperar la ilusión que me tatué en la piel unos años atrás. He descubierto que se puede mirar con las manos, al reconocer a mi mejor amiga con sólo un roce (aún soy capaz de sentir el cosquilleo que me ha recorrido el cuerpo de arriba a abajo); que sólo con los ojos, puedes escuchar a la gente gritar pensamientos que no dirían nunca en voz alta; que agudizando el oído, es posible tocar a un persona en el sitio adecuado para que sienta que todo va bien.
Hoy he vuelto a conocer. A conocer la vida como no recordaba haberla conocido antes. He visto que todo puede ser fascinante, que cualquier obstáculo puede superarse si sabes cómo soplar contra él, que el aire fresco da energía y que encontrarse con alguien inesperado puede ser el mejor regalo que uno puede recibir. Me he sentido como una niña, sí, y lo he disfrutado más que nunca; sabiendo que en ese momento estaba siguiendo una de mis citas favoritas al pie de la letra, y me he sentido orgullosa de mí misma, por primera vez en mucho tiempo.
"Dance like no one is watching. 
Love like you've never been hurt. 
Sing like no one is listening. 
Live like it's heaven on earth." 
 -MARK TWAIN-
Hoy he vuelto a conectar. He vuelto a conectar con la gente, deshaciéndome de esa apatía que llevaba días persiguiéndome. He conectado conmigo misma, y he visto las cosas de una forma bastante diferente a la mayoría de la gente; pero no me ha molestado. He sido capaz de aceptar que cada uno tiene una perspectiva propia sobre las cosas, y que es igual de respetable que cualquier otra, incluso aunque se parezca a la mía lo mismo que un huevo a una castaña.

Y me doy cuenta que al olvidar para aprender de nuevo, conocer de nuevo, conectar de nuevo, me he podido permitir que mi actitud fluyera libremente, para así poder entender la que los demás intentaban transmitirme y finalmente, sentir lo mío, lo suyo, lo nuestro en mi propia piel... aunque eso ya fuera un poco más complicado. 


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