viernes, 15 de mayo de 2015

Adelante, atrás, al lado y STOP.

Bienvenidos al día de los "clicks". Nunca me había levantado tan cansada como esta mañana, ayer trasnoché un poco más de lo debido, pero por una buena causa: recuperar amistades es algo de lo que una no puede arrepentirse nunca. Pero volviendo a los "clicks", el primero ha llegado a las 10:15h. Cuando todo el mundo está siguiendo una rutina sistemática y tú debes incorporarte, suele ser bastante sencillo. Pero claro, evidentemente, esto no es "lo de siempre"...
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, sieeeeeeete (¿Cómo? ¿Qué? Espera, espera...)
Un sol, un pan, i-ta-li-a  (¡Vamos chica, conecta!)
Adelante, atrás, al lado y stop. (Vale, esto es fácil.)
Uno, dos, ... (Vamos allá, ¡tú puedes!)
Puede que me costara un par de series para acabar de hacerlo todo del tirón, sí, estaba lenta. Pero una vez pillé la mecánica, empecé a pensar por qué estábamos haciendo eso. Se notaba cuándo la gente dudaba en sus pasos:
"¡Ahora el siete es mudo!" (Pánico en la sala.)
Vivimos en una sociedad a la que le encanta la rutina, por lo que salir de ella siempre resulta, en mayor o menor grado, un handicap importante. Pero yo odio la rutina, siempre necesito hacer cosas nuevas, cambiar de aires, encontrar compañías hasta entonces desconocidas e improvisar, improvisar cualquier cosa que yo considere improvisable (que acaba siendo prácticamente todo). 
"¡Sólo diremos los números impares!" (uff, uff.. ¡Venga chicos!)
Por eso me encantan este tipo de ejercicios, porque encuentro excitante no saber lo que va a venir después y cómo me las voy a ingeniar para adaptarme. CLICK.

La verdad es que en la sesión anterior no se nos dio muy bien eso de representar "Problemas sociales en los pacientes". Pero hoy tenemos nuevos recursos, nuevos enfoques y una muy buena filosofía de trabajo grupal. Es gracioso, debo hacer de conciencia cuando eso es precisamente lo que muchas veces me falta, o puede que me sobre... ¿quién sabe? Algún día puede que le escriba una carta a Pepito Grillo, a ver si me responde. 
No acabamos de saber cómo enfocarlo para que la situación se entienda por completo, y de repente... Todos sabemos que para que dos personas se entiendan, primero tienen que conocerse, y para eso hay que presentarse. ¡Presentaciones! CLICK.
Josefa. 82 años. Sin familia.
Cuántas veces hemos visto esta situación en los hospitales... Verdaderamente es uno de los momentos en que más impotente y enfadada con el mundo me siento. Ver como se abandona a una persona, ver como se destroza su integridad y no poder hacer nada por remediarlo, y desear profundamente, que cuando yo ejerza la práctica médica, sea capaz de decirle que no está sola y dibujarle una sonrisa en la cara. CLICK.

Y no, aún no acabé. Pues, ¿sabéis cuando estás intentando montar dos piezas que no acabas de saber juntar y finalmente hacen ese ruido y dices: sí, encajan?
Cuando A empezó a dividir a la gente en "deseos" y "miedos" según sus posturas corporales, pensé que eso no iba a llevar a ningún buen puerto. Y cuando los empezó a colocar por toda la sala con sus propios criterios, pensé que si alguien entendía eso era porque no estaba bien de la cabeza. Y... CLICK. Todo encajó con solo una expresión, cuando vi que en su cara se cruzaba todo el arcoiris de expresiones que le provocaban esos policías que acechaban su cabeza y, quién sabe, pero puede que ahora sepa reorganizar su vida para ser un poquito más feliz, o simplemente disfrutar más de su felicidad.

CLICK. STOP.

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